Preguntas frecuentes

¿Por qué en 6º de primaria?
¿Por qué chicas y chicos por separado?

¿Por qué en 6º de primaria?

Existen muchas iniciativas para fomentar el interés de jóvenes hacia la ciencia y la tecnología orientadas a secundaria y a bachillerato, que es donde se concreta más la vocación y la elección de estudios superiores. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que las vocaciones, preferencias e intereses fundamentales se manifiestan en esas edades, pero las influencias ocurren antes. Se encuentran edades clave entre los 11 y los 13 años en cuanto a lo que les gusta y les deja de gustar, para lo que sienten que valen o no. Se observa que las chicas en particular tienen mejor desempeño en matemáticas o ciencias, pero perciben, influenciadas por su entorno, que la ingeniería, la física o las matemáticas “no son para ellas”, por lo que a menudo eligen desarrollar otras ramas u otros ámbitos. Por ello consideramos que 6º de primaria, justo antes del cambio de ciclo educativo, es la mejor edad en la que intervenir.

Por otro lado, coincide el paso de primaria a secundaria con un cambio de la autopercepción de las chicas, etapa en la que aparecen ciertas inseguridades, miedos y cambios de autoestima. Éste es otro motivo para que el paso de primaria a secundaria sea un buen momento en el que llevar a cabo el programa Inspira.

¿Por qué chicas y chicos por separado?

Sabemos que hay actualmente una falta de interés general entre la juventud a la hora de orientarse hacia la ciencia y la tecnología en estudios y profesiones que afecta tanto a chicos como a chicas. Muchos motivos que hacen que jóvenes no se interesen por estas áreas son comunes: el desconocimiento de las ingenierías o profesiones científicas y lo que se hace en ellas; la percepción equivocada de su dificultad; la ignorancia del amplio abanico de posibilidades de desarrollo profesional de estas titulaciones; la baja relevancia social que se le da a la ciencia y la tecnología en muchos contextos.

Sin embargo, hay otras cuestiones que llegan de forma muy diferente a niñas y a niños. Los estereotipos de las profesiones de ciencia y tecnología tienen mucho sesgo de género. Las referencias públicas de profesionales que reciben reconocimiento están afectadas por una sociedad que dista aún mucho de ser neutral en género. Sigue siendo habitual hoy escuchar que a las mujeres no les gusta la tecnología, que no hay buenas mujeres científicas, que los tecnólogos más importantes son hombres; y estereotipos como el científico solitario, el informático asocial o el tecnólogo incomprensible. Todo esto impregna a las ciencias y la tecnología de una dificultad añadida para las chicas que se convierte en un acicate para los chicos. Está demostrado que con el mismo desempeño académico en ciencias, la autopercepción que tiene una chica de su potencial y su viabilidad de realizar una carrera en ciencias es inferior.

Es especialmente valioso que en este contraste de realidad que significa que el género importa, las niñas y los niños se separen para reforzar su reflexión: en nuestra sociedad, las oportunidades aún no son las mismas para chicos y chicas. Lo que recibe una niña no es lo mismo que lo que recibe un niño. Lo que se le dice a una mujer para lo que vale es diferente a lo que se le dice a un hombre. Esta separación facilita la identificación y la reflexión.

El proyecto Inspira propone una actividad puntual de introspección y reflexión de chicas con chicas, y de chicos con chicos, tras la que siempre está la intención de después compartir en el grupo conjunto las conclusiones. Que las chicas se enfrenten a la variedad de causas y barreras que dificultan a la mujer desarrollar su potencial en ciencia y tecnología es especialmente valioso, y hemos contrastado que el ambiente que se crea en los grupos pequeños es de mucha confianza y altamente enriquecedor. Durante únicamente 6 sesiones las chicas trabajan con una referencia profesional femenina como es la figura de la mentora, y experimentan en primera persona una de las grandes causas del problema del sesgo de género en ciencia y tecnología: la falta de referentes femeninos. Desde el grupo pequeño de chicas y el grupo pequeño de chicos se generan dinámicas valiosas que luego se pueden compartir y transmitir en el grupo grande. En nuestra experiencia, no es útil aislar a los niños y niñas en una fantasía de que la sociedad no diferencia por género, cuando no es así. Sí es útil reconocer la realidad existente y hacerse consciente de ella (niños y niñas) para poderla transformar.

Tras haber trabajado con centenares de niñas y haber contrastado experiencia y opiniones, el proyecto Inspira ha validado la oportunidad de realizar el proceso de mentoring de esta manera. Las chicas de Inspira aprovechan y disfrutan el espacio común “de chicas”, les ayuda a sentirse protagonistas, descubren un espacio de libertad y profundización y desarrollan dinámicas diferentes a las que ocurrirían si participaran también chicos. Los chicos de Inspira a su vez tienen una oportunidad de descubrir esta diferencia de género, interrogarse por las ventajas y diferencias que la sociedad tiene establecidas, y generar también un espacio de reflexión enriquecedor para ellos.

Es fundamental también conseguir que los grupos de trabajo sean bastante más pequeños que una clase estándar (preferimos grupos menores de 15, y mejor más cerca de 10). El proceso que se realiza, facilitado por la mentora, provoca la reflexión, expresión y participación de todas y busca que cada niña se haga consciente de su importancia y su capacidad. A su vez, tras este trabajo en grupos pequeños la vuelta al grupo grande genera dinámicas beneficiosas y mejor cohesión en los grupos.

El proyecto Inspira separa para poder integrar, diferencia para poder entender. La mejora es más viable desde la conciencia de la realidad.

Además de la mencionadas razones, creemos que Inspira propone una oportunidad de generar una primera experiencia de sororidad entre las chicas, en consonancia con movimientos sociales relevantes hoy en nuestra sociedad: promueve en las chicas relaciones positivas y alianzas con otras chicas para contribuir con acciones específicas a la visualización de todas las formas de machismo y marginación de género, y al apoyo mutuo para facilitar el empoderamiento vital de cada niña.

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